Restauración de suelo: 5 principios básicos
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October 17, 2017 in cover crops, Crops, Eco-Farming, Livestock, Soil Fertility, Soil Life, Soils, Uncategorized, Weeds
Articulo original en ingles http://ecofarmingdaily.com/soil-restoration-5-core-principles/?fbclid=IwAR3ACLiU6PboPTMvWqU9v7S76-DsgAQNbjEyRhf_zd0qVpfrQvFYpIA-Wpc
La restauración del suelo es el proceso de mejorar la estructura, la vida microbiana, la densidad de nutrientes y los niveles generales de carbono presente en el suelo. Muchos de los procesos humanos, entre ellos el de la agricultura convencional, han ido agotado la Tierra, que se refleja en que los niveles de nutrientes en casi todos los tipos de alimentos que consumismos, han disminuido entre un 10 y un 100 por ciento en los últimos 70 años. Sin embargo, la calidad del suelo puede mejorar dramáticamente cuando los agricultores o cultivadores mantienen una cobertura constante del suelo, aumentan las poblaciones microbiona, fomentan la diversidad biológica, reducen o eliminan el uso de productos químicos agrícolas y evitan la labranza.
La restauración del suelo comienza con la fotosíntesis.
El poder de la fotosíntesis
Imagine que haya un proceso que puede eliminar el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera, reemplazarlo con oxígeno que da vida, crear, mantener y aumentar una flora y fauna microbiona robusta en el suelo, capaz de regenerar la capa superficial del suelo, mejorar la densidad de los nutrientes presentes en los alimentos que consumimos, restablecer el equilibrio de humedad y del agua en los paisajes y aumentar la rentabilidad agricola. Afortunadamente, lo hay, y se llama la fotosintesis.
En el milagro de la fotosíntesis, que tiene lugar en los cloroplastos de las hojas verdes, el CO2 del aire y el H2O del suelo se combinan para capturar la energía de la luz y transformarla en energía bioquímica en forma de azúcares simples.
Estos azúcares simples, comúnmente conocidos como fotosintatos, son los componentes básicos de la vida. Las plantas transforman este azúcar simple en una gran diversidad de otros elementos complejo del carbono, incluidos almidones, proteínas, ácidos orgánicos, celulosa, lignina, ceras y aceites etc.
Las frutas, los vegetales, las nueces, las semillas y los granos se producen del proceso derivado de la fotosíntesis. El oxígeno que nuestras células y las células de otros seres vivos utilizan durante la respiración aeróbica también se deriva del proceso de la fotosíntesis.
Significativamente, muchos de los compuestos de carbono derivados de los azúcares simples formados durante la fotosíntesis también son esenciales para la creación de una capa superior del suelo bien estructurada y fertil. Sin la fotosíntesis no habría suelo. Minerales de roca erosionada, sí ... pero sin tierra fértil.
Sin la fotosíntesis, la superficie de la Tierra sería simplemente rocas y minerales erosionados
Estos azúcares simples, comúnmente conocidos como fotosintatos, son los componentes básicos de la vida. Las plantas transforman este azúcar simple en una gran diversidad de otros elementos complejo del carbono, incluidos almidones, proteínas, ácidos orgánicos, celulosa, lignina, ceras y aceites etc.
Las frutas, los vegetales, las nueces, las semillas y los granos se producen del proceso derivado de la fotosíntesis. El oxígeno que nuestras células y las células de otros seres vivos utilizan durante la respiración aeróbica también se deriva del proceso de la fotosíntesis.
Significativamente, muchos de los compuestos de carbono derivados de los azúcares simples formados durante la fotosíntesis también son esenciales para la creación de una capa superior del suelo bien estructurada y fertil. Sin la fotosíntesis no habría suelo. Minerales de roca erosionada, sí ... pero sin tierra fértil.
La asociacion planta-microbio
Para muchos es una sorpresa que más del 95 por ciento de la vida en la tierra resida en el suelo, y que la mayor parte de la energía que usa ese mundo asombroso bajo nuestros pies se deriva del carbono vegetal. Los exudados de las raíces vivas son las fuentes de carbono más ricas en energía. A cambio del "carbono líquido", los microbios que se encuentran cerca de las raíces de las plantas y los microbios vinculados a las plantas a través de redes de hongos benéficos, aumentan la disponibilidad de los minerales y oligoelementos necesarios para mantener la salud y vitalidad de sus huéspedes (1, 2).
Los exudados de las plantas alimentan a los microbios que viven cerca de las raíces de las plantas. Los microbios, a su vez, aportan nutrientes a la zona radicular y los hacen biodisponibles para las plantas.
La actividad microbiana también impulsa el proceso de agregación, lo que mejora la estabilidad estructural del suelo, la aireación, la infiltración y la capacidad de retención de agua. Todos los seres vivos, por encima y por debajo del suelo, se benefician cuando la asociacion planta-microbio está funcionando de manera efectiva.
Lamentablemente, muchos de los métodos de cultivo actuales han afectado gravemente a las comunidades microbianas del suelo, reduciendo significativamente la cantidad de carbono líquido transferido y estabilizado en el suelo. Esto crea retroalimentaciones negativas a lo largo de la cadena. En los últimos 150 años, muchos de los principales suelos agrícolas del mundo han perdido entre el 30 y el 75 por ciento de su carbono, agregando miles de millones de toneladas de CO2 a la atmósfera (3)(contribuyendo con esto al calentamiento global).
La pérdida de carbono del suelo reduce significativamente el potencial productivo de la tierra y la rentabilidad de la agricultura. La degradación del suelo se ha intensificado en las últimas décadas: alrededor del 30 por ciento de las tierras de cultivo del mundo han sido abandonadas en los últimos 40 años debido a la disminución de la capacidad productiva y de regeneracion del suelo (4). Con la proyeccion de que la población mundial alcance su punto máximo en cerca de 10 mil millones para 2050, la necesidad de restauración del suelo nunca ha sido más apremiante. La disfunción del suelo también afecta la salud humana y animal.
La falta de nutrientes en nuestros alimentos.
En los últimos 70 años, el nivel de los nutrientes en casi todos los tipos de alimentos ha caído entre el 10 y el 100 por ciento. Este es un hecho increíblemente alarmante. Un individuo hoy en día necesitaría consumir el doble de carne, tres veces más frutas y de cuatro a cinco veces más verduras para obtener la misma cantidad de minerales y oligoelementos que tenía disponibles en esos mismos alimentos en 1940.
El Dr. David Thomas (5,6) ha proporcionado un análisis exhaustivo de los cambios históricos en la composición de los alimentos a partir de las tablas publicadas por el Consejo Australiano de Investigación Médica, el Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Pesca y Alimentos y la Agencia de Normas Alimentarias. Al comparar los datos disponibles del 1940 con los de 1991, Thomas demostró una pérdida sustancial en el contenido de minerales y oligoelementos en cada grupo de alimentos que investigó. El agotamiento de nutrientes resumido en la revisión de Thomas representa un promedio ponderado de los cambios de minerales y oligoelementos en 27 tipos de vegetales y 10 tipos de carne:
Disminución en porcentaje de los minerales presente en los vegetales (1940-1991; promedio de 27 tipos de vegetales):
Cobre - disminuyó en un 76%
Calcio - disminuyó en un 46%
Hierro - disminuyó en un 27%
Magnesio - disminuyó en un 24%
Potasio - disminuyó en un 16%
Disminución de los minerales en la carne (1940-1991; promedio de 10 tipos de carne):
Cobre - disminuyó en un 24%
Calcio - disminuyó en un 41%
Hierro - disminuyó en un 54%
Magnesio - disminuyó en un 10%
Potasio - disminuyó en un 16%
Fósforo - disminuyó en un 28%.
También se registró una
importante disminución de minerales y oligoelementos en 17 variedades de frutas
y dos productos lácteos probados durante el mismo período (5). La disminución
de los minerales en la carne y en los productos lácteos refleja el hecho de que
los animales consumen plantas y / o granos que, a su vez, ya presentan disminución
de estos minerales.
En adiccion a la disminución general en la densidad de los nutrientes, Thomas encontró cambios significativos en las proporciones de minerales entre sí. Dado que existen proporciones críticas de minerales y oligoelementos para una función fisiológica óptima, es muy probable que estas proporciones distorsionadas tengan un gran impacto en la salud y el bienestar humanos (5).
Restaurando la cantidad de nutrientes a nuestros alimentos
Se cree comúnmente que la reducción significativa en la cantidad de nutrientes de los alimentos producidos químicamente en la actualidad se debe al efecto de dilución. La dilución ocurre cuando los rendimientos aumentan pero el contenido mineral cae. Sin embargo, de manera significativa, los vegetales, cultivos y pastos cultivados en suelos sanos y biológicamente activos no exhiben estos niveles de nutrientes tan bajos.
Solo en raras ocasiones los minerales y oligoelementos están completamente ausentes del suelo. La mayoría de las "deficiencias" observadas en las plantas, los animales y las personas de hoy se deben a que las condiciones del suelo no son propicias para la absorción de nutrientes. Los minerales están presentes en el suelo, pero simplemente no están disponibles para las plantas. Agregar elementos inorgánicos para corregir estas llamadas deficiencias es una práctica ineficiente. En su lugar, tenemos que abordar las causas biológicas de la disfunción.
Solo en raras ocasiones los minerales y oligoelementos están completamente ausentes del suelo. La mayoría de las "deficiencias" observadas en las plantas, los animales y las personas de hoy se deben a que las condiciones del suelo no son propicias para la absorción de nutrientes. Los minerales están presentes en el suelo, pero simplemente no están disponibles para las plantas. Agregar elementos inorgánicos para corregir estas llamadas deficiencias es una práctica ineficiente. En su lugar, tenemos que abordar las causas biológicas de la disfunción.
La mayoría de las "deficiencias" observadas en las plantas, los animales y las personas de hoy se deben a que las condiciones del suelo no son propicias para la absorción de nutrientes.
Alrededor del 85 al 90 por ciento de la adquisición de nutrientes de las plantas están regulado o aportado por microbios. La capacidad del suelo para soportar cultivos, pastos, frutas y vegetales con todos sus nutrientes requiere la presencia de una amplia gama de microbios del suelo y de una diversidad de grupos funcionales.
La mayoría de los microbios involucrados en la adquisición de nutrientes dependen de las plantas. Es decir, responden a los compuestos de carbono exudados por las raíces de las plantas verdes en crecimiento activo. Muchos de estos grupos importantes de microbios se ven afectados negativamente por el uso de los "cidas": herbicidas, pesticidas, insecticidas y fungicidas.
En resumen, el funcionamiento del ecosistema del suelo está determinado por la presencia, la diversidad y la velocidad fotosintética de las plantas verdes en crecimiento activo, así como por la presencia o ausencia de toxinas químicas (Y microbios o bacterias).
¿Pero quién maneja las plantas y los químicos? Lo has adivinado ... lo hacemos nosotros.
Afortunadamente, los consumidores son cada vez más conscientes de que los alimentos son más que un producto (7). Depende de nosotros restaurar la integridad del suelo, la fertilidad, la estructura y la capacidad de retención de agua, no aplicando "Curitas" a los síntomas, sino, administrando mejor, nuestros sistemas de producción de alimentos.
Sumidero o secuestro de carbono del suelo
El suelo puede funcionar como una fuente de carbono (agrega carbono a la atmósfera) o un sumidero de carbono (elimina el CO2 de la atmósfera). La dinámica de la ecuación de fuente / sumidero está determinada en gran medida por la gestión de la tierra.A lo largo de los milenios, ha evolucionado un ciclo de carbono altamente efectivo, en el que la captura, el almacenamiento, la transferencia, la liberación y la recuperación de la energía bioquímica en forma de compuestos de carbono se repite una y otra vez. La salud del suelo y la vitalidad de las plantas, los animales y las personas dependen del funcionamiento efectivo de este ciclo.
Los desarrollos tecnológicos desde la Revolución Industrial han producido maquinaria capaz de extraer grandes cantidades de combustibles fósiles de debajo de la superficie de la Tierra, así como maquinaria capaz de tirar o cortar grandes extensiones de praderas y bosques. Esto ha dado lugar a la liberación de cantidades cada vez mayores de CO2 en la atmósfera y, al mismo tiempo, destruye el mayor sumidero natural sobre el que tenemos control.
La disminución en la capacidad de sumidero natural ha amplificado los efectos de las emisiones antropogénicas. Muchos suelos agrícolas, hortícolas, forestales y de jardines son hoy una fuente neta de carbono. Es decir, estos suelos están perdiendo (aportando a la atmofera) más carbono de lo que están secuestrando.
El potencial para revertir el movimiento neto de CO2 a la atmósfera a través de un mejor manejo de la planta y el suelo es inmenso. La gestión de la cubierta vegetal de formas que mejoren la capacidad del suelo para secuestrar y almacenar grandes volúmenes de carbono atmosférico en una forma estable ofrece una solución práctica y casi inmediata a algunos de los problemas más desafiantes que enfrenta la humanidad en la actualidad.
La clave para el éxito de la restauración del suelo y el secuestro de carbono es hacer lo correcto.
Cinco principios para la restauracion del suelo.
1- El verde es bueno, y verde durante todo el año, es aún mejor
La fotosíntesis extrae cada año cientos de miles de millones de toneladas de CO2 de la atmósfera. El impacto de esta reducción se ilustró dramáticamente en una impresionante visualización lanzada por la NASA en 2014 (8). El movimiento de carbono de la atmósfera al suelo, a través de las plantas verdes, representa la herramienta más poderosa que tenemos a nuestra disposición para restaurar la función del suelo y reducir el CO2 atmosférico.
Si bien cada planta verde es una bomba de carbono que funciona con energía solar, es la capacidad fotosintética y la tasa fotosintética de las plantas vivas (en lugar de su biomasa) lo que impulsa la bioquificación del carbono estable del suelo. La capacidad fotosintética es la cantidad de luz interceptada por las hojas verdes en un área determinada (determinada por el porcentaje de cobertura del dosel, altura de la planta, área de la hoja, forma de la hoja y patrones de crecimiento estacional).
En tierras agrícolas, la capacidad fotosintética se puede mejorar mediante el uso de cultivos de cobertura multiespecíficos, la integración animal, los pastos multiespecies y el pastoreo estratégico. En los parques y jardines, la diversidad de plantas y la altura de corte son factores importantes. El suelo desnudo no tiene capacidad fotosintética. El suelo desnudo también es una fuente neta de aporte de carbono y es vulnerable a la erosión por el viento y el agua.
La velocidad fotosintética es la velocidad a la que las plantas pueden convertir la energía de la luz en azúcares. Está determinada por muchos factores, que incluyen la intensidad de la luz, la humedad, la temperatura, la disponibilidad de nutrientes y la demanda de simbiontes microbianos en las plantas. La presencia de hongos micorrícicos, por ejemplo, puede aumentar significativamente la tasa de fotosíntesis. Las plantas que hacen la fotosíntesis a una tasa elevada tienen un alto contenido de azúcar y minerales, son menos propensas a las plagas y enfermedades y contribuyen a mejorar el aumento de peso en el ganado.
La tasa de fotosíntesis se puede evaluar midiendo el Brix con un refractómetro (sirve para determinar el cociente total de materia seca disuelta en un líquido). Un aumento de alrededor del 5 por ciento en la capacidad fotosintética global y / o la tasa fotosintética sería suficiente para contrarrestar el flujo de CO2 proveniente de la quema de combustibles fósiles, siempre que el carbono adicional se secuestrara en el suelo en una forma estable. Esto es factible. En promedio, las tierras de cultivo mundiales están vacías alrededor de la mitad de tiempo cada año (9). ¡Si puedes ver el suelo, entonce está perdiendo carbono!
Tanto la capacidad fotosintética como la tasa fotosintética se ven fuertemente afectadas por la administración. Los productores de vanguardia están desarrollando formas innovadoras y altamente productivas para mantener el suelo cubierto y vivo, mientras que al mismo tiempo producen alimentos ricos en nutrientes y fibra de alta calidad.
Gestión del pastoreo
Este tema requiere mucho más espacio del que está disponible aquí, pero es de vital importancia que menos del 50 por ciento de la hoja verde disponible sea pastoreada (ver figura debajo). Retener el área foliar adecuada reduce el impacto del pastoreo en la capacidad fotosintética y permite el rápido restablecimiento de la biomasa a niveles pre-pastoreados. Durante un período de 12 meses, se producirá significativamente más forraje, y más carbono secuestrado en el suelo, si los pastos son pastoreados dejandole biomasa en lugar del pastoreo hasta el tronco.
El crecimiento tanto de la parte superior como de las raíces se altera significativamente si se elimina más del 50 por ciento de la hoja verde en un solo evento de pastoreo (10).
Además de la superficie foliar, la altura del pasto tiene un efecto significativo en la construcción del suelo, la retención de la humedad, el ciclo de los nutrientes y la calidad del agua. Para mantener la capacidad fotosintética (y asegurar una rápida recuperación), es altamente beneficioso retirar el ganado de un pasto antes de que pueda ver sus pies.
El pastoreo regenerativo puede ser extremadamente eficaz para restaurar los niveles de carbono en el suelo a gran profundidad. Cuanto más profundo es el carbono, más protegido está de la descomposición oxidativa y microbiana. El secuestro de mayor importancia es el que ocurre por debajo de los 30 cm (12).
La producción de cultivos
Maquinaria cada vez más sofisticada y una aparente inagotable "fuentes"de combustibles, han proporcionado los medios para que la población en rápida expansión del planeta cree un terreno desnudo en miles de millones de acres, reduciendo dramáticamente la capacidad fotosintética global. Los niveles reducidos de fotosíntesis han resultado, a su vez, en una reducción del flujo de carbono al suelo, lo que tiene un impacto significativo en la función del suelo y el paisaje y en la productividad de la granja.
El carbono orgánico tiene entre cuatro y 20 veces su propio peso en agua. Esto significa que cuando los niveles de carbono se agotan, la capacidad de retención de agua del suelo se ve significativamente comprometida. La baja capacidad de retención de agua da como resultado una estabilidad estructural deficiente cuando los suelos están húmedos y reduce el crecimiento de las plantas cuando los suelos están secos.
Uno de los hallazgos más importantes en los últimos años ha sido la mejora de la infiltración, la capacidad de retención de agua y la resistencia a la sequía cuando los barbechos desnudos han sido reemplazados por coberturas de múltiples especies. Esta mejora ha sido particularmente evidente en las regiones de menor precipitación y en años secos (13).
2- Los microbios si importan
Un sistema agrícola saludable es aquel que soporta todas las formas de vida. Con demasiada frecuencia, muchas de las formas de vida en el suelo se han considerado prescindibles. O, más correctamente, no han sido consideradas en absoluto.
La importancia de la asociacion planta-microbio en la transferencia y estabilización del carbono en el suelo es cada vez más reconocida. La microbiotica del suelo ahora se anuncia como la próxima frontera en la investigación de restauración de suelos.
Uno de los grupos más importantes de microbios generadores de suelo dependientes de plantas son los hongos micorrízicos. Estos extraordinarios ingenieros de ecosistemas acceden al agua, protegen a sus huéspedes de plagas y enfermedades, y transportan nutrientes como nitrógeno orgánico, fósforo, azufre, potasio, calcio, magnesio, hierro y oligoelementos esenciales como cobre, cobalto, zinc, molibdeno, manganeso y boro - todo a cambio de carbono líquido. Muchos de estos elementos son esenciales para la resistencia a las plagas y enfermedades y los extremos climáticos, como la sequía, la extracción de agua o la proteccion frente a las heladas.
Cuando la simbiosis micorrízica funciona de manera efectiva, del 20 al 60 por ciento del carbono fijado en las hojas verdes puede canalizarse directamente a las redes de micelios del suelo, donde una porción se combina con nitrógeno fijado biológicamente y se convierte en compuestos húmicos estables. Cuanto más profundo es el perfil del suelo, mejor ocurre. Los polímeros húmicos formados por la biota del suelo dentro de la matriz del suelo mejoran la estructura del suelo, la porosidad, la capacidad de intercambio de cationes y el crecimiento de las plantas.
La función del suelo también está fuertemente influenciada por su estructura. Para que el suelo esté bien estructurado, debe estar vivo. La vida en el suelo proporciona los pegamentos y las encías que permiten que las partículas del suelo se peguen entre sí en grumos del tamaño de un guisante llamados agregados. Los espacios entre los agregados permiten que la humedad se infiltre más fácilmente. La humedad absorbida en los agregados del suelo está protegida de la evaporación, lo que permite que el suelo permanezca húmedo durante más tiempo después de la lluvia o el riego. Esto mejora la productividad de la granja y el beneficio del agricultor.
Los suelos bien estructurados también son menos propensos a la erosión y la compactación, y funcionan más efectivamente como biofiltros.
Lamentablemente, muchos de los microbios importantes para la función del suelo han desaparecido en acción. ¿Podemos recuperarlos? Algunos productores han logrado grandes mejoras en la salud del suelo en un tiempo relativamente corto. ¿Qué están haciendo estos agricultores de manera diferente? Se diversifican.
3- La diversidad es indispensable.
Cada planta exuda su propia mezcla única de azúcares, enzimas, fenoles, aminoácidos, ácidos nucleicos, auxinas, giberelinas y otros compuestos biológicos, muchos de los cuales actúan como señales para los microbios del suelo. Los exudados de la raíz varían continuamente a lo largo del tiempo, dependiendo de los requisitos inmediatos de la planta. Cuanto mayor es la diversidad de plantas, mayor es la diversidad de microbios y más robusto es el ecosistema del suelo.
La creencia de que los monocultivos y los sistemas administrados de forma intensiva son más rentables que los diversos sistemas de base biológica no se sostiene en la práctica. Los monocultivos deben ser apoyados por altos niveles de fertilizantes, fungicidas, insecticidas y otras sustancias químicas que inhiben la actividad biológica del suelo. El resultado es un gasto aún mayor en agroquímicos en un intento de controlar plagas, malezas, enfermedades y los problemas de fertilidad que se producen.
Los pastizales naturales que alguna vez cubrieron vastas extensiones de los continentes australiano, norteamericano, sudamericano y del África subsahariana, más los "prados" de Europa, contenían varios cientos de diferentes tipos de pastos y hierbas. Estas diversificadas praderas y praderas eran extremadamente productivas antes de la simplificación mediante el sobrepastoreo y / o el cultivo.
Los agricultores innovadores están experimentando con hasta 70 especies de plantas diferentes para ver qué combinaciones funcionan mejor para la restauración del suelo. Algunos productores de granos y vegetales están reservando hasta el 50 por ciento de su área de cultivo comercial para mejoradores de suelo de especies múltiples.
Ellos creen que los beneficios superan con creces los costos. Han descubierto que dos temporadas completas de cobertura de múltiples especies pueden realizar milagros en términos de la salud del suelo. Las mezclas de guisantes con canola, trébol o lentejas con trigo, soja y / o veza con maíz, y trigo sarraceno y/o guisantes con papas son cada vez más comunes.
Además de mejorar la función del suelo, las plantas acompañantes proporcionan hábitat y alimento para los depredadores de insectos. Investigaciones recientes (15) han demostrado que a medida que aumenta la diversidad de insectos en cultivos y pastos, la incidencia de plagas de insectos disminuye, reduciendo la necesidad de insecticidas.
Un aspecto de la estructura de la comunidad de plantas que está ganando mayor atención de investigación es la presencia de "redes de micorrizas comunes" (CMN) en diversos pastos, cultivos y huertos.
Se ha encontrado que las plantas en las comunidades se ayudan entre sí conectándose en vastas autopistas subterráneas a través de las cuales pueden intercambiar carbono, agua y nutrientes (16,17). Los CMN aumentan la resistencia de las plantas a las plagas y enfermedades (18), aumentan el vigor de las plantas y mejoran la salud del suelo.
En mis viajes, he visto muchos ejemplos de monocultivos que sufren un fuerte estrés hídrico, mientras que diversos cultivos multiespecíficos al lado de ellos permanecieron verdes (ver foto arriba).
En las plantaciones de especies mixtas, los pastos de estación cálida (como el sorgo y el maíz) son los "generadores" más generosos para acumular carbono en el suelo, mientras que las plantas de hoja ancha se benefician al máximo de la mayor disponibilidad de nutrientes. En los sistemas de producción pecuaria, los problemas de salud animal relacionados con la falta de diversidad de plantas (y, por lo tanto, con la nutrición animal) a menudo pueden significar la diferencia entre ganancias y pérdidas.
4- El uso de químicos puede ser (es) peligroso.
Los suelos vivos pueden mejorar significativamente el ciclo mineral. Los investigadores han demostrado, por ejemplo, que los hongos micorrízicos pueden suministrar hasta el 90 por ciento de las necesidades de nitrógeno (N) y fósforo (P) de las plantas (20). Además de incluir asociacion y coberturas de múltiples especies en rotaciones de cultivos, mantener un suelo vivo a menudo requiere reducir la aplicación de fertilizantes sintéticos de alto standar y otros productos químicos.
El beneficio es la diferencia entre gastos e ingresos. En los próximos años, tal vez nos preguntemos por qué tardamos tanto tiempo en darnos cuenta de la inutilidad de intentar cultivar cultivos en suelos disfuncionales, basándose únicamente en insumos sintéticos cada vez más caros.
Ninguna cantidad de fertilizante NPK puede compensar el suelo compactado y sin vida con baja humectabilidad y baja capacidad de retención de agua. De hecho, agregar más fertilizante químico a menudo empeora las cosas. Esto es particularmente cierto para inorgánicos N y P.

La
aplicación de fertilizantes inorgánicos reduce los exudados de las
plantas, lo que a su vez reduce las poblaciones de microbios en el
suelo.
Una consecuencia a menudo pasada por alto de la aplicación de altas tasas de N y P es que las plantas ya no necesitan canalizar el carbono líquido a las comunidades microbianas del suelo para obtener estos elementos esenciales. La reducción del flujo de carbono tiene un impacto negativo en la agregación del suelo y limita la energía disponible para los microbios involucrados en la adquisición de importantes minerales y oligoelementos. Esto aumenta la susceptibilidad de las plantas a plagas y enfermedades.
La aplicación de fertilizantes inorgánicos reduce los exudados de las plantas, lo que a su vez reduce las poblaciones de microbios en el suelo.
Nitrógeno Inorgánico
A menudo se asume que el nitrógeno solo proviene de fertilizantes o legumbres. Pero todas las plantas verdes son capaces de crecer en asociación con microbios fijadores de nitrógeno. Incluso cuando se aplica fertilizante con N, las plantas obtienen gran parte de su N de las asociaciones microbianas.
Los agricultores que experimentan técnicas de cultivo verde durante todo el año están descubriendo que sus suelos desarrollan la capacidad innata de fijar el nitrógeno atmosférico. Sin embargo, si se han utilizado altas dosis de fertilizante N durante un largo tiempo, es importante eliminar el N lentamente, ya que las bacterias fijadoras de nitrógeno de vida libre requieren tiempo para restablecerse.
Otra de las muchas consecuencias no intencionadas del uso de fertilizantes nitrogenados es la producción de óxido nitroso en suelos compactados por agua y / o compactados. El óxido nitroso es un gas de efecto invernadero con casi 300 veces el potencial de calentamiento global del dióxido de carbono.
Fósforo inorganico
La aplicación de grandes cantidades de P soluble en agua, que se encuentra en los fertilizantes como MAP, DAP y superfosfato, inhibe la producción de estrigolactona, una hormona vegetal importante. La estrigolactona aumenta el crecimiento de las raíces, el desarrollo del vello y la colonización por hongos micorrízicos, lo que permite a las plantas acceder mejor al fósforo que ya se encuentra en el suelo. Las consecuencias a largo plazo de la inhibición de la estrigolactona incluyen la desestabilización de los agregados del suelo, el aumento de la compactación del suelo y las plantas y animales deficientes en minerales (por ejemplo, con bajo contenido de selenio).
Además de tener efectos adversos sobre la estructura del suelo y la densidad de nutrientes de los alimentos, la aplicación de fósforo soluble en agua inorgánico es altamente ineficiente. Al menos el 80 por ciento de P aplicado se adsorbe rápidamente a los óxidos de aluminio y hierro y / o forma fosfatos de calcio, aluminio o hierro. En ausencia de actividad microbiana, estas formas de P no estaran disponibles para las plantas.
Se reconoce ampliamente que solo el 10-15 por ciento del fertilizante P es absorbido por los cultivos y los pastos en el año de aplicación. Si se ha aplicado fertilizante con P durante los 10 años anteriores, habrá suficiente P para los próximos 100 años, independientemente de cuánto haya en el suelo de antemano. En lugar de aplicar más P, es más económico activar los microbios del suelo para acceder al P que ya está allí.
Los hongos micorrícicos son extremadamente importantes para aumentar la disponibilidad de P en el suelo. Su abundancia puede mejorarse significativamente a través de cultivos de cobertura, diversidad y manejo adecuado del pastoreo.
5- Evita la labranza agresiva, mejor ninguna.
La labranza puede proporcionar una solución rápida aparente a los problemas del suelo creados por la falta de cobertura viva enraizada. Sin embargo, la labranza repetida y / o agresiva aumenta la susceptibilidad del suelo a la erosión. También agota el carbono del suelo y el nitrógeno orgánico, mineraliza rápidamente los nutrientes del suelo (lo que da como resultado un flujo a corto plazo pero un agotamiento a largo plazo), y es altamente perjudicial para los microbios beneficiosos para la construcción del suelo, como los hongos micorrízicos y de los invertebrados clave como las lombrices de tierra.
El aumento de la oxidación de la materia orgánica en el suelo desnudo de la labranza, junto con una capacidad fotosintética reducida, no solo agrega dióxido de carbono a la atmósfera sino que también puede contribuir a la caída de los niveles de oxígeno en la atmósfera atrapado en los oxidos.
El aumento de la oxidación de la materia orgánica en el suelo desnudo de la labranza, junto con una capacidad fotosintética reducida, no solo agrega dióxido de carbono a la atmósfera sino que también puede contribuir a la caída de los niveles de oxígeno en la atmósfera atrapado en los oxidos.
Conclusion
Todos los productores de alimentos y fibras, ya sean granos, carne de res, leche, cordero, lana, algodón, azúcar, nueces, frutas, vegetales, flores, heno, ensilaje o madera, son ante todo agricultores ligeros.
Desde la Revolución Industrial, las actividades humanas han resultado tristemente en una capacidad fotosintética significativamente menor debido a la reducción del área de cobertura verde en la superficie de la Tierra. La actividad humana también ha impactado la tasa fotosintética de la cubierta vegetal que permanece.
Nuestra función, en la comunidad de seres vivos de la que formamos parte, es garantizar que la forma en que gestionamos las plantas verdes hace que se transfiera la mayor cantidad de energía posible a la batería del suelo y se mantenga en ella como un carbono estable en el suelo. Aumentar el nivel de carbono en el suelo mejora la productividad de la granja, restaura la función del paisaje, reduce el impacto de las emisiones antropogénicas y aumenta la resistencia a la variabilidad climática.
No se trata tanto de cuánto carbono puede ser secuestrado por algun método en particular en un lugar en particular, sino de cuánto suelo esta inmovilisando carbono. Si todas las tierras agrícolas, de jardín y públicas fueran un sumidero neto de carbono, podríamos reducir fácilmente el CO2 suficiente para contrarrestar las emisiones de la quema de combustibles fósiles.
Todos se benefician cuando los suelos son un sumidero neto de carbono. A través de nuestras elecciones de alimentos y de las prácticas agrícolas o de jardinería, todos tenemos la oportunidad de influir en cómo se maneja el suelo. Una agricultura rentable, alimentos ricos en nutrientes, agua limpia y una comunidades vibrantes pueden ser nuestras ... si así lo decidimos.
El autor agradece especialmente a Sarah Troisi por la asistencia técnica experta con las fotografías utilizadas en este artículo.
La ecóloga del suelo, la Dra. Christine Jones, trabaja con agricultores y ganaderos innovadores para implementar prácticas de manejo de tierras regenerativas que mejoran la biodiversidad, el ciclo de nutrientes, el secuestro de carbono, la productividad, la calidad del agua y la salud de la comunidad y la cuenca. Lanzó Amazing Carbon (www.amazingcarbon.com) como un medio para compartir su visión e inspirar el cambio. En 2005, la Dr. Jones realizó el primero de los cinco foros de "Gestión del ciclo del carbono" para promover los beneficios del carbono del suelo. En la última década ha ganado reconocimiento internacional como oradora. Ella participará en la conferencia y feria comercial Eco-Ag de 2017. Acres U.S.A en Columbus, Ohio, y también impartirá un curso sobre restauración de la diversidad de los suelos agrícolas durante la Universidad Eco-Ag. Para obtener más información, visite acresusa.com/events o llame al 800-355-5313.
Bibliografia.
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3. Lal, R., Follett, R.F., Stewart, B.A. and Kimble, J.M. (2007). Soil carbon sequestration to mitigate climate change and advance food security . Soil Science, 172 (12), pp. 943-956. doi: 10.1097/ss.0b013e31815cc498
4. Pimentel, D. and Burgess, M. (2013). Soil erosion threatens food production. Agriculture 2013 , 3, 443-463; doi:10.3390/agriculture3030443
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NOTA DEL TRADUCTOR: PERMACULTURA DOMINICANA NO ASUME CRÉDITO POR LA REALIZACIÓN DEL PRESENTE TRABAJO, TODOS LOS CREDITOS SON DEL AUTOR ORIGINAL, Y NUESTRA ÚNICA CONTRIBUCIÓN ES PONER A DISPOSICIÓN DEL PÚBLICO HISPANOPARLANTE UN MATERIAL QUE AYUDE A ENRIQUECER LA LITERATURA DE LA PERMACULTURA EN EL IDIOMA ESPAÑOL. PROCURAMOS NO COMETER ERRORES A LA HORA DE LA TRADUCCIÓN, PERO SI LO HICIMOS, LE AGRADECEMOS HACÉRNOSLO NOTAR A FIN DE CORREGIRLO, EL OBJETIVO FINAL Y A LO ÚNICO QUE ASPIRAMOS, ES QUE SIRVA DE INSPIRACIÓN AL PÚBLICO HISPANOPARLANTE PARA COMPROMETERSE EN ESA GRAN REVOLUCIÓN DE CAMBIAR EL MUNDO MATA A MATA, METRO A METRO.
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